La Pintura de Vicente Brito



Se fundamenta y explica en una gradual y total ocupación del espacio, a tenor de un riguroso y antagónico proceso creador: El dibujo se constituye en forma delimitadora del color, y el color, una vez concretado en tonalidad dominante, tiende a rebosar la forma de la que nació y a convertir en viva evanescencia el dibujo subyacente.

Característica fundamental de la pintura de Brito es, como digo, el propósito y el acto de ocupar la integridad del espacio otorgado a través de una tonalidad dominante que cobra corporeidad e individualidad distintiva en cada uno de sus cuadros. Nada en ellos es adjetivo. Todo se debe a la sustancia y se informa en la sustancia de la obra, de cada obra, manifestándose como la tonalidad a la redonda.

Los cuadros de Brito, noción de si mismos, concluyen siempre en el predominio embargante de la tonalidad. Ninguno de sus aspectos (la mayor de las parcelas y el menor de los reductos) rehuyen tal condición. Los cuadros de Brito, en cuanto que ocupación espacial, son expansión ilimitadas, flujo y reflujo de si mismos, pura, abierta, rebosante tonalidad.

El rasgo del dibujo y la pregnancia de la forma vienen a fundirse, a penas deslumbrados, en la plenitud de la tonalidad, y esta adquiere en cada uno de los cuadros una dimension intrínseca y acabada: cada lienzo es portador de una sola tonalidad, apresada y definida sin intermitencias ni fisuras, cumpliendo al conjunto de lo expuesto la suma y sucesion de su propio conjunto. En una exposición de Vicente Brito, lo que se expone (cabe decir sin incurrir en redundancias) es la propia exposición.

En la entonación significativa de cada una de las telas de Vicente Brito se da, ciertamente, la presencia remota y estratégica de otra u otras tonalidades pero no como claro contrapunto y, menos, como turbia interpolación. A manera, mas bien, de evocación y advenimiento que hacen transitar al contemplador de un cuadro a otro tras el feliz hallazgo de contexto integral.

Los cuadros de Brito son colmada efusión. Si, objetivamente considerados, son ocupación gradual total del espacio, desde una consideración subjetiva extrañan, plenos y efusivos, la experiencia genuina de quien los hizo. Los valores de conocimiento y creación (los mas propios del arte) se nos dan en la contemplación de cada una de sus obras con la misma lucidez con que en día afloraron en la mirada de su hacedor. Los significados que aquí se nos revelan, expresión inequívoca de una experiencia autentica, concuerda con su propia sustancia y novedad: los cuadros de Vicente Brito solo se parecen a los cuadros de Vicente Brito.

Santiago Amón

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